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¿Por qué no te callas y te vas? PDF Imprimir E-Mail

   Hace unos meses se habló durante unos días de Sophía Margaríta Viktoría Frideríki, la consorte del Borbón, de la cual conocíamos  su talante muy conservador pero que, posiblemente por prudencia política, le habían aconsejado que se limitara a relatar el anecdotario familiar, sobre sus nietos, sobre sus vacaciones en sus barcos de vela o  lo que se divierten con nuestros dineros  en Baqueira Beret. Pero... ha hablado de la vida cotidiana y lo que ya intuíamos y sabíamos ahora se ha plasmado y escrito con su visto bueno, y al que haya sorprendido lo que ha salido por la boca pecará de ingenuo, porque visto lo visto, lo extraño habría sido que hubiese dejado ver algún atisbo de progresismo en sus palabras.
Ha vomitado tantas y tantas proclamas ultraconservadoras e insensateces, que muchas de ellas han pasado de puntillas por articulistas y tertulianos, quedando relegadas a un segundo plano.
 Por ejemplo, ha hablado de su admiración por alguien como Ronald Reagan, manifestando que ha sido el mejor presidente que ha tenido EE.UU. La consorte de Juan Carlos admira a un personaje que apoyó a regímenes que se saltaron los derechos humanos como el propio EE.UU. o los de Guatemala, El Salvador, Honduras,  o que financió a los asesinos paramilitares antisandinistas, admira a alguien que invadió, cometiendo una matanza, (entre ellos el asesinato de un periodista español), en la isla de Grenada o que bombardeó barrios civiles de Beirut o Trípoli. Curioso personaje al que admira tanto Sofía.
Eso sí, cuando habla del nuevo presidente, no se atraganta al comentar cosas como “Yo, más que partidaria de Obama, me siento muy satisfecha por la posibilidad de que un negro pueda llegar tan alto”.  Declaración que puede ser tachada  de filoracista y que también causa sonrojo ajeno.
Preguntada sobre la violencia machista, manifestó en el libro: “Ha ocurrido siempre. Ahora se informa más y con todo detalle. En cierto modo, se provoca un contagio, se dan ideas que otros imitan”. Vamos que sólo le habría faltado añadir “algo habrán hecho si las matan”

Javier Ruenes

 
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