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En Baleares se niegan tratamientos a los inmigrantes PDF Imprimir E-Mail
Amnistía Internacional detecta facturas de hasta 19.000 €

  Desde el 1 de septiembre de 2012, fecha en la que entró en vigor el Real Decreto Ley 16/2012 (RDL), 873.000 personas migrantes en situación irregular se han quedado sin tarjeta sanitaria. Cerca de 20.000 sólo en Baleares, comunidad autónoma en la que se está vulnerando el derecho a la salud de personas migrantes en situación irregular. Según la normativa vigente, personas con enfermedades crónicas, como el cáncer o diabetes, no tienen acceso a asistencia sanitaria gratuita, según denuncia Amnistía Internacional (AI).
  En agosto de 2012, Baleares emitía unos “Criterios Generales” de aplicación del Real Decreto Ley, en los que se recogían cómo se deberían tratar entre otras, enfermedades de declaración obligatoria, incluidas las enfermedades infecto-contagiosas y ciertas enfermedades mentales. Unos criterios que ni siquiera se han cumplido en todos los casos, lo que podría estar impidiendo la atención sanitaria de personas cuyas situaciones sí están contempladas en el RDL, como ocurrió con el caso de Alpha Pam, senegalés que falleció de tuberculosis, y al que según la información con la que cuenta Amnistía Internacional, se le negó hasta en tres ocasiones la realización de pruebas diagnósticas.
   “Amnistía Internacional no cree que esta situación pueda calificarse como “sistemática”, pero tampoco se trata de casos aislados. Hemos tenido acceso a varios de estos ‘compromisos de pago’ emitidos en urgencias, e incluso de una facturación de casi 19.000 euros efectuada antes del 1 de septiembre, fecha en la que entró en vigor el Real Decreto”, señaló Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional España.
  El caso de Silvia Velázquez, es lamentablemente ilustrativo de las preocupaciones de la organización. Silvia, de nacionalidad uruguaya, padece un trastorno pulmonar grave, que le provoca una importante disminución de la capacidad respiratoria. “Antes del RDL me hacía controles cada 2, 3, 6 meses. Ahora nada. Los tratamientos son muy caros y sin tarjeta sanitaria no puedo hacerlos. No tengo forma de saber cómo avanza mi enfermedad”.
 
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