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Venezuela: “Prefieren un país en ruinas a un país que no sea de ellos” PDF Imprimir E-Mail

  Entrevista al doctor Jesús Peña Cedillo, profesor de la Universidad Simón Bolívar de Venezuela.

Carmen Morente/ Plataforma Simón Bolívar de Granada

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  P.- Profesor Peña, ¿qué valoración hace de los resultados electorales del 14 de abril?

  R.- Valoro como un triunfo muy importante para el proceso revolucionario venezolano y latinoamericano la victoria de Nicolás Maduro. Significa continuidad del esfuerzo de 14 años para construir una sociedad distinta, dirigida al socialismo, con amplio respaldo popular.
Los números parecieran indicar que tal respaldo se encuentra erosionado; pero habría que tener en cuenta que nos encontrábamos bajo la influencia dolorosa de la reciente muerte del comandante Chávez, un duro golpe al pueblo de Venezuela. Significó en el terreno político una desafección parcial debido no sólo al decaimiento sicológico, sino a que un sector del pueblo ha desarrollado una relación con la política que pasa exclusivamente por Chávez, y no por la conciencia del movimiento que él representa. A pesar de ello, Maduro logra alrededor del 90% de la votación alcanzada por el Comandante en octubre pasado, lo que no es poca cosa, a sabiendas de que para nadie es posible calzar en este momento los zapatos de Chávez.
  Maduro sólo tuvo diez días de auténtica campaña contra un candidato con año y medio en la calle; en medio de una guerra económica brutal (desabastecimiento de artículos de consumo masivo y la especulación con el valor del dólar), permanentes apagones eléctricos (producto de la inestabilidad del sistema o inducidos por saboteadores) y una guerra sicológica permanente realizada por todos los medios de comunicación, los cuales daban a entender que ‘con Maduro se estaban perdiendo los logros de la revolución’; cinismo sin límites de los medios, ahora devenidos en ‘chavistas’.
  En otra ocasión lo he dicho: lo sorprendente es que no perdamos, ante la prevalencia de los valores del capitalismo en el seno de la sociedad venezolana. En esas condiciones es muy complicado que la gente crea en una revolución socialista. Nuestra mayoría se maneja más bien en torno al tema de la solidaridad y la equidad, sin mayores preguntas sobre las estructuras de la sociedad.
  A Maduro lo invisibilizaron durante toda la campaña (salvo para denostarlo) en todos los medios. Una revisión de la prensa desde marzo muestra que su imagen fue eliminada de todas las portadas, siendo el candidato del mayor movimiento político del país y Presidente encargado; una conducta política acordada por los dueños de medios, nada de hechos fortuitos.
  Como siempre, los canales internacionales se sumaron a esa campaña brutal. CNN funcionó como un canal antivenezolano durante esos meses, e igual los noticieros y ‘tertulias’ que nos llegaban (y siguen llegando) desde Colombia y España.
  Frente a todo eso, se ganó. A pesar de la guerra sicológica casi ocho millones de venezolanos se mantuvieron al pie del cañón.obama-y-santos.jpg
El proyecto triunfó en las urnas y todas las instituciones nacionales lo reconocieron, todos los gobiernos de la región (incluyendo los enemigos más acérrimos como Chile, Colombia, Panamá), y la estrategia de desconocimiento interno y externo ha fracasado. Ganamos una gran batalla, pero es claro que la guerra sigue abierta.
  Sobre los votos que se perdieron, además de lo directamente vinculado con la muerte de Chávez, cabría comentar la debilidad de algunas capas que sólo se encuentran cerca de la revolución por oportunismo y pensaron que era el momento de abandonar el barco; el triunfalismo que siempre se riega entre nosotros por haber ganado todas menos una de las elecciones nacionales y, lo más importante, que seguimos sin tener una estrategia adecuada de formación masiva de conciencia. Para mí el problema no son los votos perdidos, que son relativamente pocos, sino la alta votación de Capriles. Allí se encuentran millones de beneficiarios de la revolución. Para ellos no vale el socialismo… ni siquiera es de su interés un país más equitativo, igualitario, etc. Lo que prima es su proyecto personal. La oposición es militante al respecto y sus niveles de abstención son 10 o más puntos inferiores a los nuestros; además del odio (racista, xenófobo y de clase) con que una parte significativa de ellos acompañan su manifestación política.

P.- Tras el resultado electoral se han vivido momentos muy tensos en el país…

  R.- La dirigencia de la oposición venezolana, acompañada desde el extranjero, no ha cerrado ninguna puerta para acceder al poder, incluido un golpe cruento que implique una guerra civil. Prefieren un país en ruinas a un país que no sea de ellos. Por ahora, los que impulsan esa línea son minoría y se ven obligados a aceptar parcialmente el juego democrático. Pero los sucesos posteriores a las elecciones indican que siempre procurarán encender alguna mecha, a ver cuál cuaja.
  El ataque a los Centros (médicos) de Diagnóstico Integral, las sedes de los partidos de izquierda, las urbanizaciones recién creadas por la “Misión Vivienda”, etc., fueron una provocación para que la violencia mayor la prendiéramos nosotros. Cacerolazos, cierres de calles, etc., son producto del odio y enloquecimiento que han inducido en parte de sus votantes. Las acciones internacionales, alimentadas por las peleas que provocan en la Asamblea Nacional, forman parte del plan que procura una intervención externa. Está rematadamente clara su estrategia, es vox populi.
  Cada una de esas líneas  ha sido derrotada hasta hoy. Se ha logrado desmontar el sabotaje económico, se espera una inundación de productos importados de los países aliados para saturar los mercados. Por supuesto, queda afrontar el tema mayor: la producción nacional, uno de los asuntos en donde se ha fallado. Se ha desmontado la maniobra en UNASUR, en la que Perú hizo amagos de sumarse a una intervención y que ahora tiene la variante de Santos en Colombia, aceptando presiones descaradas de USA.
  Los enloquecidos cada vez son menos y la normalidad de la vida cotidiana ha retornado al país, a pesar de lo que digan los medios de comunicación; los cacerolazos apenas duraron una semana y solo se dieron en sus urbanizaciones. No caímos en las provocaciones y se espera, aunque la paciencia tiene un límite, que la justicia tome medidas para que no haya impunidad con los asesinatos cometidos.
  Sigue la guerra, pero de momento los hemos encapsulado. Sólo un error garrafal nuestro (una disputa interna o que no corrijamos los temas de la vida diaria) les daría nuevo aliento; pero la situación es perfectamente controlable, hasta lo que se avizora como el llamado a un nuevo revocatorio, dentro de tres años.
Maduro tiene un trabajo de titán, como para cualquiera que sustituyese a Chávez. Dadas las condiciones del relevo, le ha tocado ponerse las pilas en circunstancias bien difíciles. A mi juicio salió bien librado del reto electoral. Y a sabiendas del peligro de ese posible revocatorio, no hay segundo que perder.

P.- Nos ha sorprendido la iniciativa inmediata del “Gobierno de la Eficiencia en la Calle”…
  R.- Esta iniciativa y la del “Movimiento por la Paz y la Vida” (incluyendo la vertiente de una mayor y contundente vigilancia efectiva en la calle), además de la solución a los problemas de gestión que nuestros alcaldes y gobernadores arrastran, son iniciativas que han sido bien recibidas por la población.
Esperemos que no se trate de un movimiento espasmódico que decaiga en un par de meses y se pierda el efecto; nos pasa demasiado ante la ausencia del control social correspondiente. También puede suceder que, incluso teniendo éxito, su influencia sobre el electorado opositor sea nulo; ellos no valoran la revolución por su gestión o los beneficios que reciban, sino como una amenaza para sus proyectos de vida a largo plazo, el capitalismo está en sus cabezas y punto.
Existe el riesgo de que la revolución, ralentizada por las circunstancias dadas en estos años, se haga más lenta porque la prioridad ahora es ‘ser un buen gobierno’. Duro dilema el que tenemos por delante. Más revolución sin haber sembrado mayor conciencia revolucionaria no parece ser la opción cuando se avecinan otras elecciones representativas al estilo burgués tradicional: con los medios de comunicación y los poderes económicos influenciando las opiniones de la personas a través de la mentira y torciendo cualquier escenario que pondere los proyectos políticos en disputa. Nuevamente, son los problemas de la vía que estamos transitando.
Lo que nos queda es respirar profundo y entender que estas escaramuzas son parte del extenso preámbulo de una lucha de muy largo plazo, en la que los combates decisivos están todavía por venir.
  Los opositores (locales y extranjeros) no dejarán de ponernos palos en las ruedas y ese ‘buen gobierno’ también deberá lidiar con las conspiraciones de siempre. Quizás eso termine obligándonos a profundizar los cambios, en el terreno económico y político.

P.- ¿Alguna conclusión final?
  R.- Desde el gobierno agradecerían si los dejaran hacer ese ‘buen gobierno’ sin mayores perturbaciones; es el deseo predominante. Sin que eso lleve a confusión: no creo que en el cuarteto Maduro–Diosdado–Elías-Ramírez haya  ánimo de claudicar, ni de buscar algún acuerdo de élites. Aun así, sin la figura aglutinadora de Chávez, seguro saldrán algunos espontáneos por la derecha y por la izquierda.
  La oposición no se quedará de brazos cruzados, jugará todas sus cartas. Mi sensación es que tenemos la suficiente fuerza para atravesar este camino, incluyendo vencer los procesos desestabilizadores que vendrán y derrotarlos en el referéndum revocatorio. Pero después de eso no vendrá la paz, sino más turbulencia y, espero, más revolución.

 

 



La derecha compra 18 aviones de guerra en Estados Unidos

 

  El periodista José Vicente Rangel denunció que dirigentes de la oposición venezolana adquirieron 18 aviones de guerra en Estados Unidos (EE.UU.) a finales del mes de mayo, después de una reunión en San Antonio, Texas (EE.UU.), entre venezolanos opositores y ejecutivos de la industria de aviones de guerra. “Luego de hojear los catálogos (los dirigentes contrarrevolucionarios) firmaron contrato por 18 aviones de guerra, que serían colocados en una base militar de Estados Unidos en Colombia, la cual tiene las coordenadas P 11° 25′ 31”, M 72° 7′ 46” ”, detalló.
  Rangel dijo que el contrato de compra se hará efectivo, a más tardar, en el mes de noviembre próximo, por lo que instó a funcionarios de organismos de investigación de Venezuela a revisar dicha información, la cual calificó de “extremadamente grave”. Invitó a recabar información con autoridades norteamericanas y colombianas.
El periodista apuntó que los viajes al exterior por parte de dirigentes de la oposición, no son financiados por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), sino por el Instituto Nacional Demócrata (IND), ente financiado por el Congreso de EE.UU., a través de organizaciones no gubernamentales (Ong). “Los viajes los paga el IND, caso confirmado con el anunció de la postergación del viaje a Perú por Henrique Capriles Radonski”, puntualizó.
  El cura nicaragüense, Miguel d´Escoto, ex presidente de la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas, denunció en una entrevista el posible ataque a Venezuela.
- Estados Unidos consume alrededor de 25 millones de barriles de petróleo al día y Venezuela tiene la reserva petrolera más grande del planeta. Cómo evalúa usted estas variables?
- Precisamente ahí está una de las razones por la cual no quieren a la Venezuela actual. Preferían mil veces a la cuarta república, donde el petróleo del pueblo venezolano lo regalaban al imperio y otra parte se la robaban.
- Estados Unidos puede invadir Venezuela?
- No hay cosa por perversa que sea que los Estados Unidos no puedan hacer. Evidentemente esto explica todo lo que ocurre en el cercano oriente, lo que pasó en Libia, con excusas irrelevantes. No olvidemos que Venezuela tiene las reservas de petróleo más grandes en el Mundo y Estados Unidos es el país que más consume petróleo en todo el mundo. Sus reservas no le dan. Claro que quieren (invadir a Venezuela). Son ladrones, esencialmente ladrones y asesinos. Son capaces de hacer cualquier barbaridad por obtener lo que buscan. Están poseídos por los demonios de la codicia y el crimen. Es triste pero es la realidad que hay que reconocer.
- Qué hacer ante esta situación?
- Hay que reconocerla. Tenemos que estar claro que es una posibilidad (la invasión). Estados Unidos ha hecho ese tipo de persuasiones para despreocupar a algunas personas y nosotros no podemos despreocuparnos. Nunca debemos creerles nada al imperio y tampoco tratar con el imperio. Así como no podemos negociar con Satanás no negociemos con el imperio.      Hay medidas que podemos tomar como diversificar nuestras relaciones comerciales y económicas e irnos alejando de los Estados Unidos. No es que los Estados Unidas pueda invadir Venezuela. Estados Unidos puede, pero además quiere invadir Venezuela.

 

 
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