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Cride el teu nom Teresa, Bandera roja al cor PDF Imprimir E-Mail
 DOLORS AGUADO I MARTORELL

  Teresa Pàmies Bertran nos dejó el pasado 13 de marzo. Como dice una especial amiga, “en la ciudad del desamparo”. Tuvo que ser allí, en tierra Lorquiana, en Granada. Uno de sus muchos libros lleva por título “Busqueu-me a Granada “ ( Buscadme en Granada ). Nos dejó con los ojos repletos de la Alhambra, el Albaicín o la maravillosa Vega del Darro y el Genil. Sus cenizas viajaron a Balaguer ( Lleida ), donde nació en 1919, allí encontrarán sosiego, disfrutará con los aromas de su niñez, llenos de todas las palabras que siempre la rodearon.
La Pàmies fue la gran cronista del exilio catalán. Contribuyó con sus brillantes obras a enriquecer la vida cultural de “Els Països Catalans “. Fue la tercera mujer a la que se le otorgó el Premi d’honor de les Lletres Catalanes, antes lo obtuvieron Mercè Rodoreda y Montserrat Abelló.
A los 16 años trabajaba de oficiala de modista y colaboraba con su padre escribiendo a máquina las facturas de su agencia de transportes, “El Rápido”. Con este trabajo, Tomás, su padre, se emancipó de su condición de payés sin tierra propia. Así aprendió Teresa a escribir en una “ Underwood“, lo que aprovechó su padre para que le mecanografiara artículos revolucionarios  publicados después en “Pla i Muntanya”, “Iskra” y “Catalunya Roja”.
Había República en España y Generalitat en Catalunya. De su infancia y adolescencia habla en su libro “Crònica de la vetlla” ( Crónica de la velada) (1975) .
A los 17 años se trasladó a Barcelona, integrándose en la dirección de las JSUC. En noviembre del 36 participó en un “mitin monstruo” en la Monumental, acto unitario de solidaridad con el Madrid asediado por las tropas del carnicero de Navarra, general Mola. La acompañaron como oradora en el mitín, entre otras, Federica Montseny, de la CNT, ministra de Sanidad poco después , y Dolores Bargallo, de ERC.

LAS BRASAS DE LA GUERRA CIVIL

  Gracias a esas vivencias escribió “Quan érem capitans”, premio Joan Esterlich 1974. En el libro comenta: “La historia se escribirá seguramente un día no para descubrir quien era el bueno y quien el malo.La historia se escribirá para reconstruir unos momentos contradictorios y con todas sus contradicciones actuando como factores positivos o negativos, porque el estudio de un periodo como el de la Guerra Civil exige documentos aún inaccesibles, alejarse de las brasas que, apagadas, todavia queman”.
  En 1937 coincide con un muchacho aragonés radicado en Catalunya, no hubo boda, diecisiete años más tarde culminó en un concubinato que duró un cuarto de siglo para claudicar ante el registro Civil, porque cuando se hizo mayor las concubinas no figuraban en la cartilla de la Seguridad Social del compañero. Esta historia que parece un serial radiofónico de los de antes la evoca en “ Amor clandestí”, crónica sentimental de una clandestinidad singular: la de Teresa Pàmies, Gregorio López-Raimundo y sus hijos, a medio camino entre el relato autobiográfico y la literatura, es una descripción con sinceridad y también con ironía de los peores años del franquismo.
  En su exilio en México aprovechó para estudiar periodismo y nació su primer hijo, desde allí embarcó hacia Montevideo, es un viaje largo, accidentado y dramático que narró en su libro “ Gent del meu exili: inolvidables”. Los otros hijos nacerían en Praga y París, pero no tuvieron país propio hasta pisar y arraigar en la tierra de sus padres. Evoca algunos de esos momentos en “Va ploure tot el dia “ ( llovió todo el dia).
  Durante su estancia en Checoslovaquia, se incorporó a radio Praga. Según Teresa, fue una experiencia profesional y politicamente de las más apasionantes. Refleja su vida en Praga en “Testament a Praga” que contiene las memorias de su padre, quien colaboró también en su redacción. Su padre murió en el destierro con la amargura del recuerdo de su mujer asesinada por los fascistas en Balaguer al finalizar la guerra. Los restos de Tomás Pàmies no volvieron del exilio y está enterrado en Praga. Por este libro ganó el Premio Literario Josep Pla 1970. Esto le facilitó el retorno a Catalunya, éxito de publicación y cierta protección a la comunista que volvía sin renunciar a sus ideas, que en diez años había escrito quince libros editados en catalán y cuatro en castellano, llevó una existencia como escritora-madre, soltera- retornada del exilio-amante de un dirigente comunista casi mítico. En 1977 se acabó la clandestinidad de López-Raimundo
  En el 75 publicó la segunda parte de “Quan érem capitans”, “Quan érem refugiats” – Memòries d’un exili-. Al comienzo del libro, la Pàmies nos cuenta: “.....cuando me hicieron la primera ficha, después me harían otras, no sólo en Francia sino en diferentes paises de Europa y de América que conocieron nuestro exilio. Fichas en las cuales, en el apartado nacionalidad, figura el denominativo de “refugiada española” y, más adelante, el de apátrida... la palabra “apátrida” no la he encontrado ni en el diccionario Fabra, en catalán, ni en el de La Real Academia, en castellano. Daré la definición del “Petit Larouse”: “Apatride: adj et n.(a priv.et patrie). Qui n’a légalement pas de nacionalité. Refugies apatrides...”
  En eso se convirtió Teresa Pàmies, una catalana de España sin nacionalidad, según ella misma se definió. Durante años no quiso aceptarlo. “... La patria!, que palabra más vacia! Que concepto más vacio del sentimiento más auténtico.”
  Los refugiados estaban desvinculados de su país. No sólo se encontraban en el extranjero, sino en un mundo de pequeñas y demenciales necesidades, que se convertían en obsesiones. El parte de guerra de Burgos de 1 de abril de 1939 dio por finiquitada la contienda, pero los refugiados nunca quisieron serlo, ni creer que empezaban el exilio de los pobres. El exilio tenía que durar más de un cuarto de siglo. No lo sospechaban. En su óptica era una pausa, un reposo en el camino y eso les impedía asumir la condición de refugiados y combatientes.

SU VIDA EN UN BOLERO

  En el 93 da un giro coyuntural a la temàtica de su obra y, a pesar de que tiene claro el lenguaje machista del bolero, escribe un libro titulado “Coses de la vida a ritme de bolero”. Nos cuenta que por esos años y estando exiliada en México, vivió el conflicto entre el Primado monseñor Martínez y un bolero de Agustín Lara que decía: “Aunque no quieras tú / ni quiera yo / ni quiera Dios, / hasta la eternidad / te seguiré mi amor”.  El arzobispo tildó de blasfemo el bolero, amenazó al autor con la excomunión e incitó a sus ovejas a boicotearlo. Agustín Lara, desde su fragilidad física y anímica, plantó cara al principio. La afición le animaba : “No te rajes, vate”. Y el vate se rajó.
El bolero era una cosa muy seria para la gente. El género se extendió al Caribe y a otros lugares, pero su origen lo conocemos por Sor Juana Inés de la Cruz y su proeza literaria es patrimonio de todos los pueblos de habla castellana. Releyéndola, descubrimos letras de bolero escritas cuando no existían Los Panchos, ni Olga Guillot, ni Toña La Negra, una de las mejores intérpretes de bolero. Las letras de la monja jerónima nacida en México y donde vivió hasta su muerte a los cuarenta y siete años son, según Carmiña Mesejo , profesora de literatura en Valencia, precursoras de las letrillas que triunfarían tres siglos depués como boleros.
  A diferencia de los místicos españoles, Sor Juana Inés expresó mucho mejor el amor humano que el divino.Los estudiosos de su obra destacaron como motivos predominantes de su lírica amorosa: el amor sin esperanza, los sufrimientos de amor y el amor no correspondido. Ni más ni menos que los temas del bolero.
  El bolero, salvo pocas excepciones como Consuelo Velasquez ( “Bésame mucho”), Myrta Sylva (“Aunque se oponga el mundo”) o María Grever (“Júrame”), es obra de hombres de paises machistas que han hecho del machismo una virtud. El lenguaje utilizado puede ser lacrimógeno, agresivo, despechado o rastrero, pero inconcebible desde la sensibilidad femenina.
Sofía Serra, que tenía un chiringuito de venta de discos en la calle de Conde del Asalto de Barcelona, es la que más datos le proporcionó sobre el tema. En 1999 la Pàmies participó en un programa de radio publicando todas las letras en un libro “ La vida amb cançó: cròniques radiofòniques”.
  Son importantes sus libros de viajes, llenos de una sensibilidad y descripciones delirantes. Destacan: “Matins de l’Aran” (Mañanas en el Valle de Aran), “La ciutat de Praga”, “Nadal a Porto” (Navidad en Oporto), ”Cap de setmana a Ciutat” (Fin de semana en Ciudad/Palma de Mallorca), “Busqueu-me a Granada” (Buscadme en Granada), “Rosalia no hi era” (Rosalia no estaba)....
  En 2008 publica “Informe al difunt”. El “difunt” es su marido, Gregorio López-Raimundo, el icono del PSUC en la clandestinidad y durante la dictadura, como ya se ha dicho. “Informe al difunt” es un canto a la lucha y a la vida, que en este caso es lo mismo. Teresa le envía este “Informe” en el cual le explica las circunstancias de su muerte, el 17 de noviembre de 2007.  El libro acaba así: “....aquí podría terminar este Informe, pero faltaría lo principal: decirte que te echo mucho de menos. No es una añoranza beata, ni lacrimógena, ni resignada. He comenzado a recibir cartas con mi nombre y apellido seguidos de ‘viuda de G. López-Raimundo’. Pero tú sabes que no aceptaré nunca el papel de desconsolada viuda convencional... Tú ya me entiendes”.
  En la década de los 80, la revista Triunfo publicó un artículo en primera persona sobre  la vida y obra de Teresa.
  Teresa Pàmies mantuvo durante toda su existencia un compromiso político con su país y con la justicia social. Desde finales de los sesenta se alineó con las concepciones eurocomunistas en el seno del PSUC.

Fins sempre, Teresa.
 
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