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Ejercer el derecho a la memoria (Nº 59) PDF Imprimir E-Mail
Cada jueves lo hacemos en la Puerta del Sol de Madrid

María Luisa Escolar

  Todos los jueves del año, en la Puerta del Sol de Madrid, unos centenares de personas protagonizan plataforma_memoria.jpgLa ronda de la dignidad de diecinueve a veinte horas, realizando durante una hora, de forma circular en torno a la estatua de Carlos III, una manifestación que concluye con la lectura de memorias políticas de las víctimas del franquismo, leídas por sus familiares y/o amigos.
  Se trata de la manifestación de la Plataforma contra la Impunidad de los Crímenes Franquistas, que componen  personas, asociaciones, colectivos, aunados en el propósito común de contribuir  a poner término a la impunidad establecida por las leyes e instituciones continuistas.
El consenso político prolongó el franquismo coronado, trajo de la mano la OTAN, la Unión Europea, es decir, el sometimiento de los pueblos que componen España a los intereses de las grandes potencias y capitales. Y todo ello vino a dar cobertura a la impunidad franquista, imponiendo el silencio y la complicidad política, para impedir la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas.
  Nada está perdido, si vive en  la conciencia de las gentes, y hay gente dispuesta a movilizarse de forma permanente; y ese es el caso de las víctimas del franquismo.
Es verdad que la izquierda oficial abandonó a las víctimas hace ya mucho tiempo (la derecha es normal que nunca asumiera su defensa), pero no es menos cierto que las víctimas, sus descendientes, sus amigos, con sus actos, vuelven la espalda a la izquierda oficial a la búsqueda de un nuevo eje político para la mayoría. Había que borrar todo el horror franquista, para crear una nueva Historia. No ha sido así. Los tristes recuerdos que dormitaban por el miedo contenido han aflorado a la mente de miles y miles de personas a través de pequeños indicios encontrados de muy diversa manera. Esto está haciendo que cada día se tome más conciencia del derecho que nos asiste a exigir que El Estado se responsabilice de que se juzguen  los crímenes franquistas, se anule la farsa de sus juicios, se responsabilice de la aparición y exhumación de todos los desaparecidos diseminados en fosas comunes en todo el territorio español y países a donde tuvieron que huir por el obligado exilio…
  Cada jueves ejercemos el derecho a la memoria antifranquista, democrática y republicana, e invitamos a todos los que como nosotros sienten esa necesidad, a acudir a la Puerta del Sol a militantes.jpggritar juntos, no sólo para resolver los problemas del pasado; sino para abrir los caminos políticos del presente.
Recientemente, durante una de la concentraciones de la Plataforma contra la Impunidad de los Crímenes Franquistas, un compañero
leyó la memoria de mi padre que, en parte, yo he conocido al investigar documentalmente, en archivos militares. Una información que en esta página os doy también a conocer. Porque cada jueves salimos de nuestra memoria personal o familiar poniéndola al servicio del conocimiento común, con ello contribuimos a formar la memoria colectiva de nuestras víctimas, nuestros héroes, nuestros luchadores y nuestro eje de lucha.
  Guardamos un minuto de silencio por su memoria y vitoreamos La República por la lucharon y murieron, dando alas para la nueva república a la que aspiramos. Os invitamos a todos los que tengáis memorias personales que exponer a que lo hagáis con nosotros cada jueves en La Puerta del Sol.

MEMORIA DE UN JUEZ DEL PUEBLO

  Os traemos a la memoria, a la memoria colectiva, la historia de un juez que vivió y sufrió los terribles días de la guerra y de la represión franquísta. Se trata de mi padre, José María Escolar Bartolomé. Esta declaración la hago con el objetivo de animar a todas las personas que sepan datos  sobre la represión para que los den a conocer con nosotros en La Puerta del Sol.
  José María  Escolar Bartolomé nace el 20 de octubre de 1908 en el barrio madrileño de Chamberí y muere el 8 de abril de 1960. De madre vasca y padre riojano, su familia es declarada por los falangistas atea y no adicta a la causa nacional. Desde pequeño siente una gran pasión por los estudios. Cursa estudios en el Liceo Francés, Instituto Escuela, Universidad Literaria de Murcia y Universidad Central (Facultad de Derecho) de Madrid. Durante sus estudios de Derecho militó en la FUE, el sindicato de estudiantes que tanto hizo por la causa de la República del 14 de abril de de 1931. Se afilia a Izquierda Republicana el 1de agosto de 1934, con el  nº 6.340. Como sindicalista, colabora con el   Sindicato de Técnicos de la Administración, de la CNT.
  militante.jpgUna vez licenciado, trabajó en el bufete de Don  Luis Fernández Clérigo, mientras preparaba las oposiciones de 1935 para el cuerpo de aspirantes a la Judicatura. En las elecciones de 16 de febrero de 1936, actuó como interventor en el distrito de Chamberí para su partido, a la vez que representaba al Frente Popular. Posteriormente, fue interventor en las elecciones para Compromisarios en el mismo distrito.
Ya en plena guerra, el día cuatro de enero de 1937, en el número 4 de la Gaceta de la Gaceta de la República, el Ministerio de Justicia publica el nombramiento de José María Escolar Bartolomé como juez de Primera Instancia e Instrucción Interino, para desempeñar el cargo de Presidente del Jurado de Urgencia número 3 de Madrid. Los Juzgados de Urgencia se establecieron para agilizar los procedimientos judiciales, que se multiplicaron a partir del 36, como consecuencia de la situación de guerra que Madrid soportó durante casi tres largos años.
  En marzo de 1938, la quinta de 1929 es movilizada y debe incorporarse al Ejército Republicano en el Frente de Cataluña. José María Escolar es destinado al Centro de Organización Permanente de Ingenieros, pasando al XV Cuerpo de Ejército, Compañía Parque del batallón de Zapadores, el día 18 de mayo de 1938.
  Estando en el frente, se convoca un concurso para cubrir cien plazas de Tenientes Auditores en Campaña por el Ministerio de Defensa Nacional. Aprueba dicho concurso, obteniendo la plaza 99, comose puede comprobar en el número 271 de la Gaceta de las República, publicado el miércoles 28 de septiembre de 1938, en Barcelona. Aprobado el concurso, es designado al Tribunal Permanente de Justicia Militar del II Cuerpo de Ejercito, sito en  El Pardo (Madrid), donde ejerce como responsable del Juzgado hasta la toma de Madrid por los fascistas.
  A la caída de Madrid, el juez Escolar no abandona su puesto hasta ser “encartado”, no teniendo en cuenta la proposición de un pasaporte especial para todos los componentes del Tribunal para abandonar la capital sin dificultad. A pesar de la crítica situación del momento, pensaba que la razón, sensatez  y justicia vencerían. ¡Qué lejos estaba de la realidad! ¡Cómo podía imaginarse que la defensa de la forma de gobierno elegida por la mayoría del pueblo español La República, terminaría con miles de desapariciones de sus defensores, asesinatos masivos, torturas, trabajos esclavos, miles de hombres y mujeres en las cárceles, un número incalculable de niños abandonados por estar sus padres en la cárcel o dados en adopción ¿a qué tipo de  familia? Expolios de toda clase…  
 gaceta_01.jpg Tras la entrega de Madrid al  “Ejercito de Ocupación”, como los franquistas denominan a su ejército, el juez fue recluido en prisión el 12 de septiembre de 1939, primero en la de San Antón y posteriormente en Porlier. Fue juzgado por el Tribunal Militar fascista núm 3-Letra  D por el delito de “Rebelión Militar”, según certifica  Don Pascual Delgado de Blas, secretario del Juzgado de Testimonios de Capitanía General de esta Región Militar, del que es Juez Instructor el Comandante de Infantería Don Emilio García de la Mata y Roldán y consta en el folio 73 de la sentencia del Consejo de Guerra celebrada el día 2 de diciembre de 1942” en la causa 414-4.837 y se hizo ejecutoria en la misma fecha. En la causa 414, común a todos los juristas, se pidió para José María veinte años y un día de prisión. Al desglosarse la causa, se le condenó a doce años y un  día.
  Finalmente, cumpliría condena en prisión tres años, dos meses y veinte días. Entre la incertidumbre, el terror, la miseria y con problemas familiares graves… Fue puesto en la calle, pero no en libertad, ya que tenía que presentarse periódicamente en la comisaría como un vulgar delincuente. Fue expulsado del Colegio de Abogados (sin ninguna posibilidad de trabajo) como consta en el escrito del Decanato de la Abogacía encontrado en el Archivo Militar, en respuesta a un  telegrama militar
Si bien los años de prisión fueron terribles, los que siguieron a su salida de prisión no lo fueron menos. Perdió casi todo: parte de su familia, amigos, situación, trabajo…Únicamente pudo acceder a repartir el Boletín Oficial del Estado franquista (sustituto de la Gaceta de la República), como medio de subsistencia.
Reclamando públicamente su dignidad personal y profesional, su memoria política de juez republicano, reclamamos las de todas las víctimas del franquismo, de los millones de mujeres y hombres que sufrieron el asesinato, el secuestro, la detención y la cárcel, el exilio, la persecución. Todos ellos delitos contra la Humanidad.
Para su caso reclamamos justicia, que se revise su sentencia, que se anule como sentencia nula de pleno derecho, dictada por golpistas y asesinos del pueblo de España, y por tanto ilegal. Como ocurrió en la mayoría de las familias antifranquistas, yo solamente tenía nociones generales de algunos hechos de su lucha antifranquista, y nunca directamente por él. No volvió nunca a hablar de aquella época.
  Con el franquismo, durante años y años, el terror se convirtió en un estado de casi normalidad. Ahora se está recuperando, en parte, la memoria de las víctimas y la convertimos en memoria colectiva. Lo que nos une a todas las víctimas y sus familias es tan sólido que no puede dejar de ser una referencia política de primera línea para las nuevas generaciones que surgen a la lucha política desde esta misma Puerta del Sol. La memoria de las víctimas, la exigencia de la justicia y democracia, serán la base de la República a la que aspiramos.
 
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