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Contra el PPSOE y la Monarquía heredada de Franco PDF Imprimir E-Mail
     La crisis financiera ha impuesto el cambio de cara del PPSOE. El presidente del Gobierno “socialista” ha seguido minuciosamente el guión que los todopoderosos mercados le han dictado y ha logrado convertirse en el mayor fracasado de la historia reciente del partido fundado por Pablo Iglesias en 1879 y cincelado por la CIA a la carta casi un siglo después, para contribuir decisivamente al gran enjuague de la Transición.
  En su libro de memorias recientemente aparecido, “Una vida revuelta”, el general Manuel Fernández Monzón, que participó, como miembro del SECED de Carrero Blanco, en el montaje que llevó a Felipe González a la secretaría general del PSOE en Suresnes, afirma que el político sevillano fue quien mejor entendió la Transición y enseguida se puso de forma incondicional al servicio de la Corona y de las órdenes de Washington.
En estas horas amargas que vive a cuenta del comportamiento “no ejemplar” de su yerno Iñaki Urdangarín, seguro que el Borbón designado “sucesor a título de rey” por Franco se acuerda de sus momentos más felices, durante el felipismo, cuando hizo la mayor parte de su fortuna personal, al mismo tiempo que crecía el imperio polanquista.
Resulta evidente que el diario El País continúa sin olvidar su complicidad con la Corona: tras intentar tapar el escándalo de la trama Urdangarín, en la que participa también como figura protagonista la hija menor del rey, el periódico recientemente participado por un poderoso grupo financiero sionista sigue haciendo todo lo posible para que el fango no le salpique a Juan Carlos I de Borbón.
  La monarquía se tambalea, es el momento de apretar y darle el empujón definitivo. Los desmanes del rey, su licencia para “mediar” y enriquecerse, a salvo de los medios de comunicación, no la van a heredar ni su hijo ni los demás miembros de la familia.
  La “intocable” Constitución elaborada clandestinamente por los siete “padres de la patria” que se encargaron de redactarla, ha sido modificada, por primera vez y por la vía de apremio, cumpliendo las órdenes del capital internacional. Es hora de desmontarla desde abajo. En la última página de este número de EL OTRO PAÍS publicamos un cartel con una breve selección de textos del articulado que se aprobó el 9 de diciembre de 1931, a los ocho meses de proclamarse la Segunda República, en unas Cortes verdaderamente constituyentes. Su redacción conserva absoluta vigencia.
Tras las últimas elecciones, el PPSOE se ha dejado barba. El partido único de doble faz ha optado por su cara más derechista sobre el papel. Aunque Rajoy lo va a tener difícil para superar a Zapatero en servidumbre a la banca y la Iglesia católica. Como siempre que hay cambio de guardia entre ellos en esta dirección, la clave no ha sido el aumento exagerado de votos del PP, sino el hundimiento del PSOE, víctima de su política antipopular.
  A pesar de la trampa que supone la ley electoral, pensada para perpetuar al PPSOE, ha habido alguna sorpresa esperanzadora, como la llegada de Amaiur a la Carrera de San Jerónimo para ocupar siete escaños. Eso demuestra aún más que la ilegítima Ley de Partidos y la pinza excluyente de la que han participado “el conjunto de los demócratas” habían dejado sin palabra ni forma de expresión política a una parte sustancial de la sociedad vasca. Ahora, una nueva cacicada ha impedido a Amaiur constituir un grupo parlamentario propio, de momento, pero su voz se va a oír.
  Antes de hacer mutis por el foro, el gobierno de Rodríguez Zapatero ha tenido tiempo de indultar, a la carrera y saltándose varias normas jurídicas, a un banquero delincuente, Alfredo Sáenz, consejero delegado del Banco de Santander. Las pocas veces que la Justicia tose, aunque sea mínimamente al poder político, económico o policial, aparece por detrás el Gobierno para otorgar el indulto a los damnificados de su clan. Es lo que ha hecho el PPSOE (sobre todo en su versión exclusivamente PSOE) cuando algunos casos de torturas han quedado acreditados y los responsables de los delitos condenados en firme.
Con los guardias civiles que detuvieron a los miembros de ETA Portu y Sarasola no ha hecho falta que el Ejecutivo volviera a dar la cara. Esta vez, después de que la Audiencia de Donostia dictara sentencia condenatoria por torturas contra cuatro agentes, ha sido el Tribunal Supremo el encargado de hacer el trabajo sucio, revocando el fallo.
También en estas páginas publicamos el conmovedor testimonio de Axun Lasa, hermana de uno de los dos jóvenes –José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala-, presuntamente miembros de ETA, que fueron secuestrados en 1983, torturados, asesinados y enterrados en cal viva por los miembros de la Guardia Civil que actuaban bajo las órdenes directas del coronel Enrique Rodríguez Galindo (ascendido a general por Felipe González), quien sería condenando a más de setenta años de prisión, de los cuales cumplió menos de una décima parte. Por supuesto, en dependencias militares donde era el mando de mayor rango.
  Frente a la ignominia, recordamos con cariño la figura de nuestro querido compañero Joan Ramos, fallecido el pasado 15 de octubre, cuya vida es un testimonio de lucha, integridad y honestidad. 
 
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