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Las “Razones para la rebeldía” de Willie Toledo (Nº57) PDF Imprimir E-Mail

“Intelectuales ‘Demócratas’ como Rosa Montero, apoyan el sionismo y los bombardeos contra la población civil”

 

 Hemos perdido la soberanía, ya que son los mercados y las instituciones financieras los que dictan a los gobiernos lo que tienen que hacer. Los derechos constitucionales como la vivienda o el trabajo no se cumplen. Se están dando los primeros pasos, que pueden ser irreversibles si no le ponemos remedio, para que la sanidad y la educación se privaticen, sin contar además que los portada_willie_toledo.jpggrupos religiosos controlan ya la mitad de la educación en este país. Tenemos una Ley de Extranjería racista e injusta. Nuestro Ejército participa en guerras por diferentes zonas de la Tierra y los ciudadanos no saben dónde ni por qué…”  Defensor de los derechos humanos y activista no adscrito a ningún partido político, Guillermo. Willie, Toledo es un actor que ha convertido su compromiso político y social en una forma de vida. El libro “Razones para la rebeldía” (Península), escrito con la colaboración del periodista Pascual Serrano, recoge sus opiniones y análisis. 


Guillermo Toledo

  Comencé a tener determinada sensibilidad social gracias a mi entorno familiar, gracias a mis padres. Ellos no llegaron a militar en ningún partido político, pero estuvieron realmente implicados en la lucha antifranquista. Al ser médico mi padre, a mi casa llegaban heridos de manifestaciones, que venían para que él los atendiera. Incluso sé que en casa llegó a esconderse gente perseguida, cosas que supe, eso sí, más adelante, porque entonces era muy pequeño. A mí, por ejemplo, me bautizó un cura rojo, que se llamaba Ignacio Del Pon, una persona muy amiga de mis padres, que mantenían muchas y muy buenas relaciones con curas de izquierda del barrio madrileño de Manoteras. La primera música que escuché fue la de Víctor Jara, la de los Quilapayún, la de Paco Ibáñez, Mercedes Sosa o Violeta Parra. Mis padres, según oía la música y la letra de las canciones, me contaban historias: por ejemplo, con Víctor Jara me explicaban el golpe de Estado contra Allende del 73. Recuerdo que cuando ganó el PSOE las primeras elecciones, en 1982, salí a la calle con ellos y con muchas más personas, y en El País se publicó una foto en la que yo aparecía, con doce años, subido a un buzón de correos con una bandera roja, una bandera que había hecho comprando la tela en una tienda, para celebrar el triunfo del PSOE. Ingenuos de nosotros (…)
  Ahora, cuando me dicen por ejemplo “gracias por apoyar” o alguna frase por el estilo, siempre respondo lo mismo: “no estoy apoyando, estoy participando, soy parte del movimiento o de la manifestación o de la protesta”. Básicamente, porque no soy un intelectual que está en su casa apoyando o escribiendo un manifiesto, sino que soy un ciudadano al que su conciencia le obliga a participar.

LOS GOYA DEL “NO A LA GUERRA”
  Me he dado cuenta de que si eres sencillamente progre y de izquierdas, como creen ser en el Partido Socialista, y te dedicas a decir cosas como que yo no voto al Partido Popular porque son de derechas y si ganasen me iba del país, eso te supone un escudo, porque parte del poder político y, sobre todo, del entorno cultural del país lo ejerce el PSOE. Es más extraño escuchar a un actor o a un escritor decir: “Yo pedí el voto para el PP”. Eso está mal visto entre las huestes de la intelectualidad progre, que es mayoritaria. La derecha es la derecha. Aznar es un pro israelí, un pro sionista y el presidente de una fundación que se llama asociación Hispano-israelí. Pues bien, Aznar va de frente y te lo dice. Pero es peor esta gente que se camufla detrás de la cortinilla de la progresía y luego en su modo de vivir, de comportarse, en su estilo y en su nivel de vida, queda en evidencia que lo que les importa son sencillamente sus propios intereses. Esto se ha notado mucho, por ejemplo, con su defensa de la “Ley Sinde”.
 no-a-la-guerra.jpg Indiscutiblemente, la gala de los premios Goya que se pronunció contra la guerra de Irak ha marcado un antes y un después en la percepción ideológica que se tiene del mundo del cine en España. Merece sin duda la pena detallar los entretelones de aquellos acontecimientos. En el grupo de teatro animalario estábamos preparando la obra “Alejandro y Ana”, lo que España no pudo ver del banquete de la boda de la hija del presidente, cuando Marisa Paredes, presidenta de la academia de cine, nos propone a Ernesto Alterio, a Alberto san Juan y a mí presentar la gala de los premios Goya de 2002. Se acababa de estrenar “El otro lado de la cama” y éramos los actores de moda. En ese momento, pienso: “Hostia, tres horas de televisión en directo, en la 1 de TVE”. Y precisamente también era el momento en que Aznar se encontraba en la cresta de la ola, era recibido por Bush, su hija se casaba con todo el boato y la ostentación posible. Decidimos hacer algo contra la guerra de Irak. En ese momento sucedió la catástrofe del Prestige, lo cual calentó todavía más el ambiente. Hicimos el guión y se lo presentamos a TVE. Imagino que miembros de la Academia también lo leerían, claro. Casi todo lo que nosotros hicimos en el escenario, y que tanto indignó a la derecha, que nos acusó de premeditación y alevosía, fue informado a las dos instituciones con antelación.
Lo que sucedió es que luego los invitados, cuando salían a dar o a recoger un premio, llevaban la pegatina del “No a la guerra”, y en lugar de dedicar el premio a su padre, madre o a todo el equipo, como es tradicional, le decían a Aznar y a su gobierno que no estaban de acuerdo con que nuestro país participara en una guerra imperialista y criminal como la de Irak. Algunos incluso hicieron referencia al Prestige: Luis Tosar le dijo a Aznar que si quería petróleo no hacía falta ir a Irak a buscarlo, que fuera a Galicia (...)
  Estoy convencido de que si ahora, en la presentación de los Premios Goya del próximo año por ejemplo, pretendiésemos hacer algo similar a la gala del “No a la guerra” con motivo de nuestra participación en otra guerra igual de imperialista y criminal como es la Guerra de Libia, nos abuchearían y acusarían de utilizar los Premios Goya con motivaciones políticas, de olvidar que la razón fundamental de esos premios es promocionar el cine español, y conseguiríamos que se pusieran la pegatina apenas un 15% o un 20% de la gente. Estoy seguro de que mucha gente de la que entonces nos apoyó, ahora recurriría a idénticas acusaciones a las que entonces esgrimió el Partido Popular. Una de las razones para ese cambio es que ahora gobierna el PSOE, y en el cine hay mucho votante del Partido Socialista.
  Basta saber que recientemente preguntaron, a la salida de un acto sobre la memoria histórica, sobre la guerra de Libia, y compañeros como Juan Diego, Juan Echanove, Miguel ríos, Luis García Montero, Almudena Grandes... todos dijeron que la guerra no es lo más indicado pero que en este caso no podían permitir que Gadafi machacara a la población civil (…)

CARME CHACÓN Y UN SERVIDOR
  En el desarrollo de mis posicionamientos políticos hay otro punto de inflexión, que es la muerte de Orlando Zapata en Cuba. Antes de aquello había un 50% de la población, y de la clase política, ante la cual mi persona era persona grata: había estado en contra de la guerra de Irak, lo que coincidía con el sentir de gran parte de la población. Incluso los políticos del PSOE, y todo su entorno del cine, pensaban que era uno de los suyos, porque compartí esas movilizaciones contra la guerra de Irak. Era un tipo compatible con la socialdemocracia, políticamente correcto. Con lo de la muerte de Zapata ven que no soy socialdemócrata, ven que ni siquiera soy de izquierdas como dicen que son ellos, sino que soy rojo.
  chacon_willy.jpgUna anécdota es muy elocuente del descubrimiento que hace por ejemplo el Gobierno sobre mis pensamientos y actitudes políticas. Carme Chacón acababa de llegar al frente del Ministerio de Defensa, yo estaba en Palestina, era el verano de 2008, y me llaman de una revista y me hacen la siguiente pregunta genérica: “¿Por qué la gente de la cultura se manifestó contra la guerra de Irak y, sin embargo, no se manifiesta contra la guerra de Afganistán?” .Dije entonces que estaba totalmente en contra de cualquier guerra y, por tanto, también de la guerra de Afganistán, que me parecía igual que la de Irak pero en otro país. Y añadí que cuando la señora ministra dijo que estábamos en Afganistán para defender la libertad y la dignidad del pueblo afgano, debía pensar que éramos estúpidos y que nos íbamos a creer un argumento tan absurdo.
  Se publicó la entrevista y entonces recibo un sms al móvil que decía algo así como: “...me duele que pienses que yo creo que el pueblo español es estúpido por decir que estamos en Afganistán para defender la libertad y la dignidad, en cualquier caso no hay espacio aquí para mi argumentación y tal y tal...” Entonces pienso: “Coño, es la ministra”. Entonces le contesto a Carme Chacón y, tras un intercambio de dos o tres sms, termino diciéndole: “Por mi parte, sería feliz si pudiéramos encontrarnos un día y darte mis argumentos y escuchar los tuyos, porque me interesan mucho las razones de un gobierno que se dice socialista para implicarse en una guerra imperialista”. La ministra me responde que sí, entonces le digo que estoy en Palestina, y que cuando vuelva la llamo y cenamos o lo que sea. La ministra había pensado que era uno de los suyos y que había tenido un lapsus de deslealtad que ella iba a reconducir. Como además los medios no dejaban de decir, y siguen diciendo, que era uno de “los de la Ceja”, pues hasta en el gobierno se lo habían creído. Cuando volví a Madrid de Palestina le mandé un mensaje a la ministra, al cual me contestó, pero claro, como seguía haciendo declaraciones que no se ajustaban en absoluto a una persona partidaria del gobierno de Zapatero, ella ya se dio cuenta de que, definitivamente, yo no era de los suyos. Nunca más me contestó a los mensajes y, como era de esperar, jamás tuvimos esa cita para explicarnos nuestras diferentes posiciones frente a las guerras imperialistas (…)

ARTISTAS, INTELECTUALES Y PARTIDOS POLÍTICOS
  Las relaciones de los artistas e intelectuales con los grandes partidos políticos dan mucho de sí. No hay un solo actor que diga que vota o pide el voto para el PP, pero muchos votan al PP, evidentemente. Más o menos en el mismo porcentaje que en otro gremio. El PP no sé si ha buscado a artistas, pero solo ha conseguido a Norma Duval, y para eso no sé si les vale la pena. En cambio, si tienes a tu lado a Miguel Ríos, a Serrat, a Ana Belén, a Víctor Manuel, a Elvira Lindo o a Rosa Montero, como tiene el PSOE, ya es otra cosa. Aunque muchos de ellos me parecen artistas mediocres y, estas dos últimas, columnistas deleznables. Pero como escriben en El País y publican libros en grandes editoriales, aparecen en todos los medios de comunicación... En realidad, publican mayoritariamente en alfaguara, que es de PRISA, y así sus libros se promocionan en El País, la Cadena Ser y Cuatro. Si le quitaran a Rosa Montero su columna de El País no vendería ni un solo libro, y como ella muchos más.
  rosa_montero.jpgLos políticos socialistas se trabajan a sus artistas y esos artistas se ven premiados en los medios afines del partido socialista. Entrar en ese círculo de elegidos te proporciona muchos beneficios, desde beneficios económicos a mucho prestigio. Si El País apoya, con todas las mentiras de que son capaces, el bombardeo de la población civil en Libia, a ellos les gusta mucho que sus intelectuales apoyen también esos bombardeos. Para eso tienen a rosa montero o a Almudena Grandes.
Si eres músico y apoyas al PSOE, te pegas luego unas giras veraniegas magníficas, contratado por los ayuntamientos socialistas. Si eres comunista olvídate: artistas o grupos como Fermín Muguruza, Los Chicos del Maíz, los vascos Su Ta Gar o Soziedad Alkoholika no es que no tengan trabajo, es que hasta son perseguidos judicialmente. El grupo Soziedad Alkoholika fue juzgado por apología del terrorismo en 2006 por una canción de hacía veinte años, de 1986. Tanto musical como ideológicamente, admiro a La Polla Records, su primer disco, “Salve”, para mí fue una conmoción. Suscribo todas sus letras, tienen un talento especial para resumir, en minuto y medio de canción, un mensaje tremendo, incisivo y claro. Y luego son coherentes en su comportamiento comercial. Por supuesto también admiro a grupos míticos como Burning y Leño, o a los valencianos Obrint Pas (…).

MONARQUÍA Y DEMOCRACIA, UN AMOR IMPOSIBLE
  Del mismo modo que el capitalismo es incompatible con la democracia, la monarquía también es incompatible con la obiang-y-el-rey-juan-carlos.jpgdemocracia. Nos dicen que la democracia la legitiman los votos de los ciudadanos, y que los gobiernos los legitiman también los votos de los ciudadanos. Pues en nuestro caso, el Jefe del Estado, el Rey, no solo no lo legitiman los votos, sino que lo ha legitimado en primera instancia un dictador criminal que fue quien lo nombró heredero de la jefatura del Estado con el brazo en alto gritando “Viva Franco”. Basta consultar en las hemerotecas y ver vídeos de aquellos años. Juan Carlos I tiene sus orígenes en el franquismo, cuando ya entonces abrazó los Principios del Movimiento y se educó bajo la protección y criterio de Franco. Cuando llegó a España vino con una mano delante y otra detrás, y en el año 2003 la revista Forbes le asignaba una fortuna de 1.790 millones de euros.
  Además, solo en 2011 los Presupuestos Generales le asignan 8,43 millones de euros, que se estiran mucho porque el Estado les paga y mantiene todas las viviendas, vehículos  y personal. Por otro lado, cuando el rey va a Arabia Saudí a ver a su colega, el rey Abdullah, un dictador criminal, va con decenas de empresarios españoles que van a hacer sus negocios. Y los españoles pagando toda esa fiesta. Creo que hay que hacer como se hizo en la Segunda República: no se pegó un tiro, no se mató a nadie, pero el rey se fue. O como mínimo que pierda todos los privilegios de los que disfruta con el dinero de los trabajadores de este país.
  Luego están las amistades del Rey: Mohamed VI, Teodoro Obiang, el ya citado rey Abdullah de Arabia Saudí, el rey Abdalá II de Jordania. Todos dictadores criminales, basta ver los informes de derechos humanos para comprobar cómo actúan contra sus pueblos. Y después están las amistades nacionales: Javier de la Rosa, Mario Conde, Manuel Prado y Colón de Carvajal. Todos ellos delincuentes que han pasado por la cárcel. Lo dicen los jueces, no yo. Esos son los amigos del Rey: criminales, asesinos y ladrones (…)

IGLESIA Y PRIVILEGIOS INSOSTENIBLES
  Una cuestión que siempre me ha impactado mucho es cómo Franco le entregó a la iglesia católica, una de las instituciones más retrógradas que existen, la educación para conformar las mentes de las diferentes generaciones durante cuarenta años. Y así transmitieron a los niños, y en especial a las niñas, el ideal del nacionalcatolicismo, un ideal de sumisión al hombre y de demonización del placer. Es espeluznante cómo se instauró la agresión física y la humillación en los colegios (…).
El gobierno español de Rodríguez Zapatero es el primero que sube las asignaciones a la iglesia católica, más que Aznar. Le estamos dando todos los años nueve mil millones de euros, un 1% del PIB, a una institución que ha cometido gran parte de los mayores crímenes de la humanidad de los últimos dos mil años, que ha pasado bajo palio a Franco y ha participado en primera línea en la represión franquista. Esta institución, que alabó también a Pinochet en Chile, a Videla en Argentina, a Marcos en Filipinas, a Hitler en Alemania, a Mussolini en Italia, a todo el fascismo mundial, resulta que tiene unos privilegios en nuestro país igelsia_y_legion.jpgque son vergonzosos e inaceptables. Estamos ante una institución homófoba, xenófoba, contraria al divorcio, contraria al deseo y al placer. Y que además cuenta con un ejército de pederastas entre sus filas, y desde luego los protege. Un informe ministerial de 1994 señalaba que el 4% de los casos de pederastia en España los protagonizaba la Iglesia católica. Y otro documento de la BBC de 2004 declaraba que, en Estados Unidos, el 4% del clero católico de ese país había estado implicado en prácticas sexuales con menores, nada menos que 4.000 sacerdotes en los últimos 50 años. Se trata de una institución cuyo máximo representante fue miembro de las Juventudes Hitlerianas en 1940. A estos les estamos dando nueve mil millones, dinero que usan para convocar manifestaciones para protestar contra la ley de matrimonios homosexuales o para hacer política desde su cadena de radio y otros medios de comunicación. Que conste que no me parece mal que lo hagan, pero no con nuestro dinero.
  Muchos ciudadanos están hartos de esos privilegios y de la falta de separación entre la Iglesia y el Estado. Por eso un grupo de estudiantes de la Universidad Complutense de Madrid entró en una de las capillas de esa universidad para protestar y denunciar que un centro universitario, un templo del saber, es absolutamente incompatible con la superstición y con la persecución de las ideas y de la ciencia. Durante toda su historia, la Iglesia ha perseguido a científicos y académicos, empezando por Copérnico y Galileo. No se trata de prohibir el culto privado, pero sí de protestar por destinar un espacio de las instalaciones universitarias y parte de su presupuesto para el culto católico. Ante la acción de esos jóvenes en la Complutense, los medios de la derecha iniciaron una campaña escandalizándose de que los alumnos irrumpieran en las capillas con su protesta, y así fue que las autoridades enviaron a la Policía a arrestarlos en sus propios domicilios, como si fueran delincuentes.
Entonces, en un local de la universidad organizamos un acto de apoyo, solidaridad y rechazo a la detención de estos alumnos. Dije mi opinión, como todos los demás, y la extrema derecha de los medios, una vez más, la tomó conmigo: “Willy Toledo también contra las capillas de la universidad”. Pues sí, creo que es hora de que denunciemos todos esos abusos de la Iglesia también en el ámbito de la educación, como sucede con los profesores de religión, que los paga el Estado y luego la iglesia los despide si se divorcian (...)

MEMORIA HISTÓRICA DESMEMORIADA
  La Ley de Memoria Histórica redactada por el gobierno del PSOE cumple los mismos objetivos que cumplió la ley de amnistía en la transición, que es decir “aquí no ha pasado nada”. La ley de amnistía, que se suponía era para liberar a los presos políticos represaliados por la dictadura de Franco, sirvió para tapar y para cubrir a los responsables de esa dictadura. Es verdad que salieron los presos políticos, pero también permitió la impunidad de Fraga Iribarne o Martín Villa, colaboradores del franquismo y responsables de organismos oficiales franquistas mientras se producían matanzas como la de Vitoria, o el intento de asesinato del líder independentista canario Antonio Cubillo. De modo que la Ley de Memoria Histórica es la Ley de Punto Final argentina pero trasladada aquí, y nos dicen que ya está todo aclarado, pero mientras tanto, ¿qué ocurre? Que se impide la anulación de los juicios ilegales e ilegítimos del franquismo, que continúan cientos de miles de víctimas enterradas en las cunetas y calles, que plazas y monumentos permanecen dedicados a Franco, a José Antonio, al general Mola y a otros militares franquistas.
Todo es lógico porque muchos miembros destacadísimos del PSOE proceden de familias franquistas, por ejemplo José Bono o María Teresa Fernández de la Vega. No les interesa remover el barro donde están metidos hasta el cuello. Y del Partido Popular ya ni hablar. Todo con la excusa de no reabrir viejas heridas, cuando de lo que se trata es de cerrarlas para siempre. Es normal que los españoles piensen que no pueden cerrar esa herida hasta que no encuentren a su padre fusilado, se lo entreguen y lo entierre. Veamos el ejemplo del Valle de los Caídos. Desde hace 35 años continúa siendo un monumento al franquismo, pero ahora que quieren hacer algo, proponen el museo de la reconciliación, en lugar de presentarlo como un museo contra la barbarie y el fascismo. Aquí lo que ha habido es unos verdugos y unas víctimas. Es como si en lugar del museo del holocausto hubiese un museo de la reconciliación (….)

DEMÓCRATAS BIENPENSANTES Y TORTURA
  javier_solana_criminal.jpgEntre los personajes que embistieron contra mi persona quisiera diferenciar entre los ataques de la ultraderecha, de la que no se podía esperar otra cosa, y los ataques de los “bienpensantes”, esos que son aceptados como “intelectuales demócratas”. Me río de la democracia de Rosa Montero cuando apoya de manera inquebrantable el sionismo del Ejército de Israel, o cuando apoyó el bombardeo contra civiles en Belgrado, con Javier Solana al frente, acciones militares que deberían haber acabado ante el Tribunal de La Haya. Y me llama a mí “gentuza castrista” por decir la verdad sobre el estatus penitenciario de un señor y defender la libertad y los derechos humanos como creo que debo defenderlos. Tras la muerte de Zapata se formó en España un engendro que se llamaba Plataforma de Españoles por la Democracia en Cuba, que tenía como doscientos firmantes. En primera fila, por supuesto, Vargas Llosa y Rosa Montero, que fueron los instigadores. Tras ellos todos los “bienpensantes demócratas”: escritores, artistas y actores entre los que estaban Ana Belén, Víctor Manuel, Juan Echanove, Imanol Arias, Pilar Bardem...
  Finalmente, me gustaría señalar también que la polémica De Orlando Zapata tuvo una segunda parte. Tras su muerte, dije que era una hipocresía la que habían organizado aquí los medios, puesto que en nuestro teo_vanboven.jpgpaís sí que había tortura en las comisarías, y no en Cuba. Los dos sindicatos de la policía dijeron que me había vuelto loco y que iban a iniciar acciones legales contra mí, cosa que nunca hicieron, no porque no quisieran, sino porque no tenían ninguna posibilidad de vencer. Que hay torturas en el Estado español no lo digo yo, lo dice el relator de las Naciones Unidas para la tortura en España Theo Van Boven, quien afirmó que “las prácticas de tortura o tratos crueles, inhumanos o degradantes continúan ocurriendo en España de manera más que esporádica o incidental”. En 2009, Amnistía Internacional pidió a Rodríguez Zapatero que pusiera en práctica un “mecanismo nacional de prevención de la Tortura”, para adecuarse al compromiso adquirido por España al ratificar el Protocolo Facultativo para la Prevención de la tortura. También pidió la eliminación de la incomunicación y el “establecimiento por ley de investigaciones rigurosas y eficaces de las denuncias de torturas y malos tratos a manos de agentes estatales, evitando que queden impunes”. Y, según el Centro de Documentación contra la tortura, en los primeros cuatro meses de 2011, 14 personas murieron mientras se encontraban bajo custodia. Desde el 1 de enero de 2001, esta cifra llega a 831 personas (...) 

 
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