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Ni cara A, ni cara B, hay que cambiar el disco PDF Imprimir E-Mail
Los inspectores de Hacienda tuvieron que “puentear” a la vicepresidenta Elena Salgado y a José Luis Rodríguez Zapatero para que la Fiscalía investigara las cuentas opacas de Emilio Botín en Suiza. Una vez más, el todopoderoso banquero ha contado con la colaboración del Ejecutivo “socialista”, para escaparse de la Justicia. En anteriores ocasiones se ha llegado a sentar nueva jurisprudencia,
  Los inspectores de Hacienda tuvieron que “puentear” a la vicepresidenta Elena Salgado y a José Luis Rodríguez Zapatero para que la Fiscalía investigara las cuentas opacas de Emilio Botín en Suiza. Una vez más, el todopoderoso banquero ha contado con la colaboración del Ejecutivo “socialista”, para escaparse de la Justicia. En anteriores ocasiones se ha llegado a sentar nueva jurisprudencia, ad hoc, para que el presidente del Banco de Santander se fuera de rositas. No es de extrañar, por tanto, que el magnate cántabro apostase por la continuidad en el gobierno del maltrecho y desarbolado Zapatero, a quien le quedan pocas horas de vida política. Resulta muy significativo que quien se está encargando de intentar salvar los restos del naufragio sea el superpolicía Pérez Rubalcaba, un hombre de la generación anterior, vinculado al peor felipismo y a los GAL. El PSOE busca su regeneración en las cloacas del Estado.
  Después del batacazo que el partido del todavía presidente del Gobierno se ha dado en las últimas elecciones, ahora nos espera una temporada de prepotencia “popular”. Desde el punto de vista de la política institucional, pocas diferencias hay entre uno y otro elemento de la pinza PSOE-PP, pero ciertamente, la convivencia callejera se complica un poco más cuando la extrema derecha que alberga el partido de Rajoy se encuentra crecida. Pero todo el trabajo sucio que el PP quizás no habría sido capaz de desarrollar, ya se lo ha hecho Rodríguez Zapatero: blindaje de las SICAV, reforma fiscal para proteger las grandes fortunas, más dinero público que nunca para la Conferencia Episcopal, la reforma laboral que no pudo hacer Aznar –enfrentado con una huelga general-, el desmantelamiento de la radiotelevisión pública, la implicación del Estado español en todos los conflictos bélicos que organiza el amo, la inyección de miles de millones de euros a los causantes de la crisis…  “Zapatero, no nos falles”.
  En el caso de la corrupción generalizada que se ha dado en las Cajas de Ahorro, la actitud del Gobierno ha sido la misma: silencio y ocultación. La podredumbre bipartidista alcanzó, por ejemplo, en la Caja de Castilla la Mancha (CCM), al “socialista” Hernández Moltó y al marido de María Dolores de Cospedal,  Ignacio López del Hierro. Y en el caso del monumental “boquete” de la CAM, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, ocultó durante ocho meses el explosivo informe elaborado por los inspectores de la entidad reguladora.
“PSOE y PP, la misma mierda es”, gritaban los acampados en la Puerta del Sol. Y en una pancarta se podía leer: “No se trata de poner la cara A o la cara B, sino de cambiar el disco”. Efectivamente, para que suene otro himno hay que modificar la partitura. La evidencia está en Euskal Herria, donde el triunfo de Bildu ha cambiado por completo el panorama político. Con el doble de votos que el PSOE o el PP, la coalición abertzale se ha convertido en un elemento al que no se puede eludir, lo que demuestra del atropello que supone la Ley de Partidos, que había dejado sin voz institucional a una parte muy significativa de la sociedad vasca durante años. Los guardaespaldas que enriquecen a Mayor Oreja se van a tener que quedar en la puerta de muchos consistorios.
  El fenómeno del 15-M ha aportado una refrescante brisa al actual panorama político, y la incorporación de numerosos jóvenes a los nuevos movimientos abre nuevas perspectivas. Habrá que ver cómo evoluciona un magma tan heterogéneo, pero la actividad siempre es positiva y genera un interesante poso. En este número incluimos varios análisis sobre la situación creada a raíz de la acampada en el centro de Madrid, donde nuestro querido compañero Román se ha convertido en una entrañable referencia para muchos de los jóvenes que han participado en el movimiento.
  Mientras una nueva generación que se incorpora a la lucha pide cambios políticos y sociales, los profesionales del politiqueo se buscan la vida como pueden. Moratinos se ha estrellado en su intento de llegar a la presidencia de la FAO, pero la protegida del cacique Chaves (con “s”), Bibiana Aído, a pesar de que anda cortita en el manejo del inglés, ya se ha colocado como “asesora especial” de la oficina para la Igualdad de Género de la ONU. Otro que ha encontrado buen acomodo es el ex presidente de la Comunidad de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Después de disfrutar durante años, de forma irregular, de oficina, vehículos oficiales y escoltas, se ha acoplado en el Consejo de Estado, junto a María Teresa Fernández de la Vega. La delincuencia institucional.
  Por otra parte, la tortura continúa siendo una práctica habitual entre las fuerzas de orden público del Estado español. Hace sólo un mes, la Sala de lo Penal del propio Tribunal Supremo instó a los jueces a mantener una “posición vigilante, particularmente activa y comprometida sobre la regularidad de la actuación policial” en los casos en que autorizan la incomunicación de los detenidos que se encuentran en manos de las Fuerzas de Seguridad. La sentencia censura la pasividad de la Audiencia Nacional ante las denuncias de malos tratos de personas  detenidas por terrorismo y absuelve a Mercedes Alcocer, Amets Ladislao, Javier Gutiérrez e Ibai Egurrola de colaboración con ETA, porque su condena se había basado, esencialmente, en las declaraciones autoinculpatorios que los detenidos hicieron ante la Guardia Civil en situación de incomunicación  y con “estigmas de torturas”.
 
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