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Las fuerzas políticas árabes buscan la unidad antiimperialista y antisionista en Beirut PDF Imprimir E-Mail

El Forum Internacional por la Resistencia, el Antiimperialismo, la Solidaridad entre los Pueblos y las Alternativas se reunió en Beirut los días 16, 17 y 18 del mes de enero. A la convocatoria acudieron 450 delegados de organizaciones políticas, sociales y sindicales de 66 países todo el mundo, pero sobre todo del mundo árabe e islámico. Su presencia ha puesto de manifiesto un complejo proceso de acercamiento entre diferentes organizaciones que podría cambiar a medio plazo el panorama político en Oriente Medio. 

Ángeles Maestro*

Mientras, a 100 kilómetros de distancia, se perpetraba la enésima y más brutal matanza contra el pueblo de Gaza, escasamente armado, por parte de la Entidad sionista, primera potencia militar de la región y una de las primeras del mundo, que ocupa su territorio desde hace 60 años.
Una vez más, la criminal masacre, que sacaba a la calle a millones de personas, sobre todo árabes,  indignadas contra el estado sionista, era contemplada pasivamente, cuando no con barak_palestina.jpgapoyo explícito, por  EE.UU., la UE y la gran mayoría de los gobiernos árabes, incluido el de Mahmud Abbas.
Su cinismo se sitúa también en las cotas habituales cuando hablan del derecho del ocupante a “defenderse”, piden el embargo de armas al pueblo atacado de Gaza, hablan de la reconstrucción, pensando en los jugosos beneficios que reportará a sus empresas -como en Iraq –,  y pretenden llevarla a cabo sin contar con el gobierno de Hamás. Discuten de “ayuda humanitaria” para las víctimas los mismos gobiernos de EE.UU., la UE (incluido de forma especial el estado español) o la OTAN , que arman a Israel hasta los dientes.

LA RESISTENCIA SE HA FORTALECIDO

  En el Foro de Beirut se apuntaba el mismo balance que después se ha extendido por la “calle árabe”, las organizaciones populares y la gran mayoría de los medios de comunicación de Oriente Medio. Por todas partes se habla de victoria en Gaza. ¿Cómo es posible sostener eso, después de 22 días de bombardeos masivos e indiscriminados con armamento prohibido internacionalmente, que provocaron  una carnicería de 1.500 muertos y 5.000 heridos, frente a poco más de dos decenas de muertos en el lado israelí producidos en el combate cuerpo a cuerpo en las calles de Gaza y por el lanzamiento de algunos cohetes sobre los asentamientos?
Israel no formuló oficialmente los objetivos que perseguía  su ataque a Gaza, a diferencia de lo que hizo en 2006 en relación al Líbano. La derrota allí sufrida le hizo ser más cauto. No obstante, destacados miembros del Gobierno sionista, como su ministra de Exteriores Tzipi Livni, no ocultaba lo evidente: se trataba de derrocar el gobierno de Hamás y de sustituirlo por el de la Autoridad nacional Palestina (ANP).  Dos días antes del comienzo del ataque a Gaza, Livni se entrevistó con Mubarak en El Cairo para informarle personalmente del mismo y asegurarle que sería “rápido y quirúrgico”, de una duración aproximada de tres días. La prensa árabe citada por Alberto Cruz en un reciente artículo[1] refiere que entre el 27 y el 30 de diciembre se instalaron en el Sinaí (Egipto) 400 elementos de las fuerzas de seguridad de Mahmud Abbas, al mando de Mohammad Dahlan, preparados para instalarse en Gaza tras la inminente caída del gobierno de Hamás.
El criterio más ajustado para establecer el balance lo ofrece el presidente sirio Bachar el – Assad en la siguiente entrevista realizada por la televisión libanesa[2]: “Si la destrucción de edificios fue uno de los fines de la guerra contra el Líbano o contra la Franja de Gaza, el enemigo habría vencido arrasando casas. Si la finalidad era matar civiles, en este caso también habría ganado la guerra. Pero si el objetivo central era erradicar la Resistencia, liquidar el concepto mismo de resistir y de perseverar, o  eliminar la Resistencia desde el punto de vista estructural, en este caso, ha sido derrotado.
Israel se articula sobre una idea: no me importa que no se me ame, es preciso que se me tema. Hoy esa idea, en sí misma, ha cosechado un gran fracaso. Hoy nadie ama Israel y nadie le teme. A partir de estos criterios podemos juzgar si ha habido o no una victoria”.
Como sucedió en Líbano, voces críticas empiezan a levantarse también en medios oficiales israelíes: no por las dimensiones del crimen, sino porque los objetivos – la destrucción estratégica de Hamás y la recomposición de su imagen tras la derrota del Líbano – no se han cumplido. Numerosos dirigentes israelíes se han expresado calificando el resultado de “match nulo”[3] y acusan a Olmert de haber finalizado prematuramente las operaciones.

CAMBIO DE ESTRATEGIA Y RECOMPOSICIÓN POLÍTICA EN EL MUNDO ÁRABE

El fortalecimiento de la Resistencia se inscribe en un proceso complejo de cambio de estrategia de las principales organizaciones políticas árabes y de configuración de un frente unificado de la Resistencia, del cual forman parte los acontecimiento de Líbano en 2006 y los de Gaza en 2009, pero que tienen un carácter general en el mundo árabe e islámico.
Tras el primer ataque a Iraq en 1991, la subsiguiente conferencia de Madrid el mismo año, los acuerdos de Oslo y la unificación de Yemen, se inicia un periodo marcado por el sentimiento de derrota, de impotencia y de capitulaciones  que sólo empieza a cambiar de signo con la Intifada del año 2000.
El renacimiento de la Resistencia no es sólo un cambio de la actitud popular ante el Estado sionista, sus aliados externos (EE.UU., U.E.) y su proyecto estratégico “El Gran Oriente medio”[4]. La voluntad de lucha también se va articulando contra los gobiernos árabes y la ANP, considerados progresivamente como aliados de los primeros y cuyo grado de corrupción y de vulneración de los principios democráticos más elementales es percibido progresivamente por la “calle árabe”, contra la cual lanzan niveles cada vez más altos de represión. Así mismo, estos regímenes son piezas claves, y así son identificados  por sus ciudadanos, de un discurso ideológico y mediático basado en el “terrorismo” y en el “fundamentalismo”, de gran calado en la opinión UE y EE.UU., pero de escasa credibilidad entre unos pueblos que demuestran cada día ante el mundo – en medio del horror – su inquebrantable voluntad de lucha.
El resurgimiento de la Resistencia va asociado a complejos procesos políticos inéditos en el mundo árabe, que afectan a sus tres principales corrientes ideológicas: el islamismo político, el comunismo y el nacionalismo democrático baazista-nasserista. El punto de partida es una doble percepción:
- La inapelable derrota de cada una de las posiciones actuando, no sólo aislada de las otras dos, sino teniendo como estrategia su aniquilamiento.
- El carácter integral y demoledor del proyecto de dominación euro-estadounidense-sionista en Oriente Medio y su voluntad evidente de imponerlo a sangre y fuego.
Nicolas Dot Pouillard[5] ha realizado un importante análisis[6] de estos procesos denunciando el interés por parte de una “comunidad internacional” de falsear y confundir las dinámicas políticas árabes presentándolas como enfrentamientos entre “laicos” y “religiosos”, “progresistas” y “reaccionarios” e “islam moderado” y “fundamentalismo”. No es difícil deducir con qué términos se califica a los aliados y con cuáles a la Resistencia.
El proceso político de fondo es la construcción de una Resistencia popular antisionista y antiimperialista unificada, erigida sobre la base de acuerdos políticos, de diálogo y de estrechamiento de lazos en el curso mismo de la lucha.

EL PROCESO DE PALESTINA

  A pesar de que el abandono de la OLP por parte del FPLP y del FDLP se produce como consecuencia de su rechazo al “proceso de paz” sustentado por la OLP de Arafat, no es hasta el resurgimiento de la Intifada, en el año 2000, cuando empiezan a tejerse los lazos de ambas organizaciones con Hamás y con la Yihad.
Los primeros pasos de la nueva alianza se ponen de manifiesto en el escenario de la resistencia armada. Desde 2001 funciona un comando unificado que integra a las Brigadas  Ezzedine al Quassem de Hamás, a las Brigadas Abou Alí Mustapha del FPLP, a las Brigadas de Resistencia Nacional del FDLP (Frente Democrático para la Liberación de Palestina) y a las Brigadas Al – Quds de la Yihad Islámica.
valeroso_soldado_israeli.jpgLas elecciones municipales de 2004 fueron las primeras que se celebraban desde 1976 . En aquel entonces Israel pretendió, a través de las elecciones, debilitar a la OLP potenciando bajo cuerda a  personalidades “controladas”. El resultado fue exactamente el contrario: el pueblo palestino votó masivamente a los candidatos de la OLP. El estado sionista optó por el destierro, el encarcelamiento o el atentado directo contra los cargos electos. Veintiocho años después, el principal acontecimiento era la  participación de Hamás, exponente máximo del rechazo al “proceso de paz”. Precisamente, evitar la presencia de sus candidatos al frente de los municipios había sido la razón fundamental por la que Arafat había pospuesto, una y otra vez, la celebración de elecciones .
La gran novedad en estos comicios no fue sólo el importante resultado electoral cosechado por Hamás, sino, sobre todo, la materialización de la alianza política entre Hamás, el FPLP, el FDLP, la Yihad y el PPP (Partido del Pueblo Palestina, antiguo Partido Comunista), contra Fatah. Esta alianza, articulada políticamente por el rechazo a los acuerdos de Oslo y, en general,  contra el entreguismo de la ANP, también incluye a sectores disidentes de Fatah agrupados en los Comités Populares de la Resistencia (CPR). Este acuerdo sobre el papel central de la Rsistencia, la lucha contra la corrupción y la defensa de los derechos socio-económicos, ha permitido a los coaligados acceder a muchas e importantes alcaldías, como Belén o Ramalha, bien mediante listas conjuntas o votando el resto al candidato mejor situado, arrumbando a la ANP y preparando la victoria en las legislativas de Hamás en 2006.
Estas alianzas representan la cabeza de un gran iceberg, no exento de contradicciones, de acercamientos progresivos no exento de conflictos, de sutiles redes de diálogo y de confianza mutua que sólo son posibles – si se tiene en cuenta  la enorme distancia ideológica de partida – entre quienes pelean duramente al mismo lado de la trinchera.
Dot Pouillard refiere un hecho en el artículo citado que bien puede resumir e ilustrar la enorme complejidad de los acontecimientos: “Hamás, tras su victoria en las elecciones legislativas de enero de 2006, nombró director de los nuevos servicios de seguridad palestinos formados por el gobierno de Hamás a uno de los principales activistas de los CPR, Jamal Samhadana, antiguo militante de Fatah. Se trataba de enfrentar, sobre todo en la franja de Gaza, a las fuerzas de seguridad regidas por Mohammad Dahlan, dirigente de Fatah (…) De esta manera, Saed Siyyam, el nuevo Ministro del Interior palestino, miembro de Hamás, elige a un antiguo miembro de Fatah, es decir un elemento político del nacionalismo palestino, para dirigir unos servicios de seguridad que tenían como objetivo fundamental disputar sobre el terreno el predominio armado de la seguridad preventiva, vinculada a la dirección de Fatah”. El escenario se completaría pocos meses después cuando Samhadana, en junio de 2006, pereciese víctima de un asesinato selectivo de Israel.
El “Frente de la Resistencia” del Líbano.

LÍBANO: ACUERDOS POLÍTICOS Y COLABORACIÓN ARMADA

  Un proceso semejante se viene desarrollando desde hace algunos años en Líbano, en el que avances electorales, acuerdos políticos y colaboración armada, han ido cristalizando y poniéndose de manifiesto de forma nítida durante el ataque de Israel del verano de 2006 y su posterior derrota. El liderazgo político y militar de Hezbollah  es indiscutible, pero en el marco de lo que se conoce como “Frente de la Resistencia”, coalición que integra además a Amal, al Partido Comunista del Líbano (PCL), movimientos pro-sirios, como Marada, al que pertenece el diputado Soleimán Frangié, la Corriente patriótica libre del general Michel Aoun, mayoritaria en la comunidad cristiana, así como toda una serie de fuerzas nacionalistas y progresistas, como el Movimiento del pueblo de Najah Wakim o la Tercera Fuerza, del anterior primer ministro Selim Hoss.
En las calles libanesas se cuenta una historia que dice que si una familia tiene siete hijos, cuatro serán militantes de Hezbollah, dos del PCL, uno de Amal y todos serán integrantes de la Resistencia.
  La opinión popular predominante piensa que esta unidad, en un país asolado por guerras civiles, ha sido el factor determinante para la victoria sobre Israel, que a su vez ha contribuido a ampliar y fortalecer la misma. Una de sus expresiones ha sido la aparición, en agosto de 2006, del periódico Al-Akbar, considerado como de izquierda, próximo a Hezbollah y que asume como objetivo la búsqueda y el desarrollo de líneas políticas e ideológicas coincidentes entre la izquierda, el nacionalismo y el islamismo. Otro hecho de gran trascendencia, entre muchos otros ocurridos en diferentes campos, fue la Conferencia General Árabe de Apoyo a la Resistencia, celebrada en marzo de 2006 en Beirut y organizada por el Centro de Estudios por la Unidad Árabe, fundado en 1994. Los Foros Internacionales de Beirut de diciembre de 2006 y el que acaba de celebrarse a mediados de enero de 2009 son expresiones del mismo tipo de proceso de reconstrucción, no sin obstáculos ni contradicciones, de la Resistencia.
Los enfrentamientos en torno a diversos temas como la crítica realizada de forma conjunta por el FPLP y la Yihad a Hamás sobre el enfrentamiento armado directo y permanente de Hamás con la ANP o las diferencias entre Hezbollah y el PCL acerca de la reforma de la ley electoral y las características del proyecto nacional alternativo, son discusiones entre aliados y no parecen amenazar el proceso de unidad. Las dificultades, en todo caso, son evidentes cuando, como en el caso de Líbano se está hablando no sólo de unidad táctica frente al enemigo, sino de alternativas al sistema político y económico, y cuando, además, las posibilidades de que la mayoría real se materialice en el gobierno son cada día mayores.
  soldado_terrorista_israeli.jpgLo que es una realidad es que el proceso de recomposición política que se produce en Líbano y Palestina existe, con diferente nivel de desarrollo, en todo el mundo árabe y de forma especial en Egipto . Este país es, probablemente, tras Palestina, Líbano e Iraq , aquel en el que el proceso de desestabilización del régimen es más intenso, con un ascenso muy importante de la lucha del movimiento obrero y estudiantil. Es también aquél en que posibles cambios políticos tendrían gran trascendencia regional, como muestra su convulsa historia, su constante papel de mediador político y el hecho concluyente de que sea el segundo mayor receptor del mundo, tras Israel, de ayuda militar de EE.UU., como indicador concluyente de su importancia estratégica para los intereses del sio-imperialismo en la zona.
El saldo de los sucesos más significativos de estos dos últimos años: el golpe de estado de Abbas rompiendo la legalidad palestina y formando un gobierno apoyado por Israel, EE.UU. y la UE., el criminal bloqueo de Gaza con el intento – fallido una vez más - de cercar a su pueblo por hambre con la esperanza de que derrocase a su gobierno legítimo, el ataque a Líbano en 2006 y los 22 días de masacre iniciada el 27 de diciembre de 2008, con el mismo objetivo, ha sido el siguiente:

EL SIONISMO NO ES INVENCIBLE

  Se ha demostrado que a pesar de la descomunal desigualdad militar en Líbano y Gaza, que la Entidad sionista no es invencible, que sí se puede resistir, resistir y ganar.
Se ha constatado que el entramado de leyes e instancias  internacionales son papel mojado, en el mejor de los casos, y que todos los gobiernos del mundo – exceptuando a los de Venezuela y Bolivia, Cuba no tiene relaciones con Israel -  asisten impasibles a la matanza y destrucción. En consecuencia, los pueblos árabes saben que sólo cuentan, fundamentalmente, con sus propios recursos.
El Estado de Israel ha mostrado su cara más salvaje en Líbano y Gaza, como EE.UU. en Iraq, pero ambos actúan en representación y siguiendo el guión del plan integral de dominación de la zona el “Gran Oriente Medio”, que integra también a la Unión Europea, a Turquía y a los regímenes árabes, y que tiene en la OTAN su instrumento político-militar privilegiado.
El avance de este plan y el fortalecimiento de la lucha de la Resistencia pone de manifiesto, cada vez más, el enorme grado de corrupción y el alineamiento de la mayor parte de los gobiernos árabes, y de forma especial el de la ANP, con los intereses del sio-imperialismo, que a su vez sufren un acelerado proceso de deslegitimación agravado por la rampante crisis económica que golpea intensamente a las clases populares. Caso aparte, por diferentes razones, son los casos de los gobiernos de Líbano, Siria y Qatar.
Las victorias de la Resistencia en Líbano y Gaza, resultado directo de la voluntad decidida de lucha de sus pueblos y del efecto multiplicador de la unidad de acción, política y militar, de sus organizaciones, germen de caminos más difíciles de propuesta política alternativa común, señalan para el pueblo árabe – como para la clase obrera y los demás pueblos del mundo el único camino posible: la unidad y la lucha.

 

*Ángeles Maestro intervino en el Foro Internacional de Beirut, del 17 al 19 de enero de 2009 en representación de Corriente Roja

NOTAS
[1] Cruz, A. (2009) CEPRID. “La matanza de Gaza pone al régimen de Mubarak en graves apuros”. Ver el artículo en: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article370

[2] Entrevista exclusiva concedida por el presidente Bachar el-Asad a la televisión libanesa Al-Manar (www.almanar.com.lb) el día 26 de enero de 2009.
[3] http://www.jpost.com/servlet/
 [4] Para lo relacionado con este macroproyecto de dominación militar, económica y cultural de EE.UU., la U.E. e Israel sobre Oriente puede verse  Maestro, A.(2007) “La OTAN en Oriente Medio, el puño de hierro de la dominación económica” en http://www.lahaine.org/index.php?p=20626
 [5] Nicolas Dot Pouillard es doctor en Ciencias Políticas en LA Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales- EHESS (París) y en la Universidad Libanesa (Beirut)
 [6] Dot Pouillard, Nicolas (2009) “Un islamismo ouvert sur sa gauche: l´emergence d´un nouveau tires-mondisme arabe?. www.cetri.be
7 Un interesante análisis sobre los cambios ocurridos el las elecciones municipales de 2004, puede verse en Balawi, Hassan (2006) “Elecciones municipales en Palestina: un cambio progresivo” www.iemed.org/anuari2006/earticles/eBalawi.pdf

8 Ibid. Pág, 130

9 Un análisis reciente de las repercusiones de la masacre de Gaza sobre el proceso político Egipcio, en el que se dan acercamientos entre los Hermanos Mulsumanes, fuerzas de izquierda  y el movimiento obrero, en medio de una feroz represión por parte del gobierno del 2º país receptor  – tras Israel – de ayuda militar de EE.UU. puede verse en Cruz, Alberto (2009) “La matanza de Gaza pone al régimen de Mubarak en grandes apuros” http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article370 , Cruz, Alberto (2008) “Egipto y Líbano: dos huelgas, una estrategia y una realidad” http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article128&lang=es
y en Hossam El-Hamalawy (2008) “La resistencia en Egipto” http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article265

10 En Iraq se están dando desde la ocupación procesos de gran complejidad  en la recomposición del escenario político y militar que no son analizados en este artículo. Documentos recientes sobre este tema pueden consultarse en: http://www.nodo50.org/iraq/2008/documentos.html

 
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